Había decidido no ser partícipe del escándalo generado alrededor de un figura mundialmente conocida, amada, imitada, repudiada y asediada. Michael Jackson.
Para mi, su carrera había muerto desde hace más de 10 años, él había desaparecido de mi mapa al mismo tiempo. De vez en cuando salía nuevamente en la televisión siendo sólo un remedo de aquel gran artista que había sido, cubriendo su rostro deformado y huyendo de las cámaras, esos malditos depredadores.
Me enteré de su muerte por medio de Facebook, un conocido anunciaba la muerte del Rey del Pop, un poco escéptico consulté la Web. LA Times fue el primer resultado. Había un pequeño artículo actualizado con lo sucedido a determinada hora.
Era cierto, Michael Jackson había muerto.
Al principio no me afectó, no fui un fan a muerte de él, pero el fin de semana prendí la televisión, y harto de la misma basura busqué algo para entretenerme en los canales de videos musicales. En VH1 recién daba inicio el Top 20 de videos de Michael Jackson y no pude evitarlo, lo vi de principio a fin. Ahí fue cuando comprendí que yo crecí viendo a este ser humano bailando, cantando y tocando su entrepierna, mientras sufría una transformación grotesca a lo largo de los años, pero la calidad en sus videos, en su música y en su interpretación era indudablemente extraordiaria. En ese momento sentí el vacío.
Mi hermano nació en el año en el que "Off The Wall" salió al mercado, y yo con "Thriller".
Atrás quedan los escándalos e incia su inmortalidad.
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